domingo, 21 de octubre de 2012

La paradoja del hielo

Pedirle una tregua al tiempo para que no se derrita el hielo.
Hacer escarcha en la arena con el vapor de tu cuerpo.
Provocar al cielo con el atrevimiento de nuestro deseo.
Y que la tormenta estalle.

Que se calen nuestros huesos con el frío más intenso,
que la lluvia se ponga histérica
y las nubes rabien.

Tu y yo tiritaremos,
temblaremos de frío y miedo,
pero se encenderán nuestros cuerpos.

Plantarle cara a Zeus en la inmensidad del Olimpo.
Desafiar a Deméter alterando las estaciones.
Invierno en un altar cabe
le adoraremos de nuevo.

El tiempo se está enfriando y eso me quema por dentro
y en el fulgor de los días, el frío será mi consuelo.
Los grados están bajando y te sigo echando de menos.
No sé si echar a temblar, no sé si temblar de miedo.

Y mi fe persigue intacta el eco de nuestro deshielo.

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