jueves, 21 de noviembre de 2013

El arte de la escucha

No saben escuchar. 

Aparentan cara de atención y buenos modales con un gesto de asentimiento en ritmos pares. Conceden tres minutos a su cortés pregunta con la ruda técnica de esquivar largas respuestas cambiando de tema. Y casi siempre vuelven a ellos. O a la risa. O a lo peregrino y baladí. Ellos solo saben caminar, pero no saben hacer el camino. Nunca han apreciado el rastro de otras huellas que no sean las que deja su propia sombra.

Escucha el que siente al otro. Con el otro. El que hacer un ejercicio de comprensión y de empatía. El que se muda de ropajes, de piel, de edad, de tiempo y hasta de silla. El que te mira a los ojos y piensa. El que te pregunta y hace que te sientas cómoda para hablar. 

Y a ese que te escucha. A ese que se cambia de sitio. Al que se pone en tus zapatos aunque calces 5 tallas menos y sean de aguja tus tacones. Al que hace suyas tus palabras para hablar en tu misma lengua. A ese que te ha concedido su tiempo disfrutándolo contigo. Al que ha desterrado el eco de tus noches para reconfortarte con su voz. A ese no le pierdas nunca porque habrás perdido un pedazo tuyo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Ellas

Yo no las convoco; ellas me provocan.

Ellas vuelan. Alborotan mis rutinas y obligaciones para regalar placer a mis noches. Ellas son generosas aunque también intempestivas. Improvisadas e inesperadas. Son visitas que me pillan en pijama y con la cara sin pintar, pero a las que no les importa encontrarme desnuda en la ducha frotándome los muslos y aclarándome la piel.

Acarician mi cabeza. Se cuelan entre mis cabellos para después enredarse entre mis rizos. Luego me susurran al oído y traban alianzas con mis manos para que yo las resucite. Otros días prefieren hipnotizar a mis pupilas.

A veces se atropellan. A veces desobedezco sus llamadas. Otras veces sus susurros son tan tenues y su vuelo tan grácil que mis manos no alcanzan a atraparlas. Pero cuando lo hago, la vida entra por la puerta y los folios blancos se divorcian de la soledad.

Hoy parece ser uno de esos días. Ellas, las palabras, me han vuelto a visitar.