Penetrar por las fisuras en las llagas encendidas.
Prender la ceniza en fuego con un juego de delicia.
El enigma es tu mirada, tu mirada es la ceniza.
Y mis manos son la lumbre que hace quemar la desidia.
Sumérgete en esta nube de polvo, arriésgate a la caricia.
Conviértete en ave fénix para redimir poesía.
Déjame hacer jirones de tu pecho la camisa.
Desabrochar las excusas, deshilvanar las heridas.
Bálsamo para mis manos en tu epidermis tan fría.
Bálsamo serán mis labios, cuando tu a mí me lo pidas.
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