Apagar los tormentos en las lluvias del otoño.
Dormir las posturas en el fluir del tiempo.
Silenciar los recuerdos con el calor de un susurro.
Sorbos de adolescencia en una taza de café.
El ladrón de la inocencia que nunca llegaste a ser.
Te abandonaste al olvido, me abandonaste con él.
Mato a los sentimientos con noches de ruido y fiesta
y luego resulto muerta pues con ello me suicido.
Siempre es más fuerte mi esencia.
Y me zumban los oídos, y me arde la garganta,
pues todos están vacíos y el humo se disuelve solo con soplar.
El champán se ha vuelto frívolo,
las copas se están oxidando.
Y mientras yo soplo pestañas
a ver si se cumplen mis deseos, mi deseo.
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