Las mismas palabras, el mismo sentimiento, la misma incertidumbre.
Tú me entiendes. Gracias.
No es lo mismo que te escuchen como a una loca, como a una actriz que recita su monólogo, que como a una amiga que lo pasa mal.
No es lo mismo que se pongan en tu situación a que simplemente te observen.
Palabras que resuenan al unísono. Miradas que dicen más cosas que cualquier conversación.
Y un abrazo que me da el calor que mi cuerpo había perdido.
Sensación de hogar. Sentirse reconfortada, cómoda otra vez. Cómoda al fin.
Gracias por tu empatía.
lunes, 30 de abril de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
Hoy he querido rescatar...
-Hola, soy ese loco que piensa que esto es algo que no podemos saber, tenemos que aprender.
Temblemos de miedo.
Febrero.
Ahora lo poco conocido es brutal.
Pequeños detalles inundarán esta historia, nuestra historia.
-¿Lo recuerdas? Nuestra historia.
Y junto esto me dedicaste una canción, MIEDO.
La vida resulta paradójica. Mi miedo era empezar. Porque la última vez que lo hice sufrí cuando decidieron acabar la historia sin pedirme derechos de autor. Cuando decidieron por mí cuando poner el punto y final. Yo, que soy la escritora y acabo siendo a la que le escriben los finales.
La historia se repite. Bueno, quizás no. Ojalá que no.
La vida resulta paradójica porque aquel 11 de febrero tu me djiste que no te fallara...
La vida resulta ser jodidamente paradójica porque el 26 de enero te conocí.
Porque el 26 de enero se te olvidó el abrigo que te hizo conocerme, que hizo que nos conociéramos.
La vida resulta ser jodidamente paradójica porque el 26 de abril, sí, sí, 26, el tiempo se volvió en mi contra.
Porque el miedo empieza a invadirme otra vez.
Porque no quiero fallarme a mi misma.
Porque las escritoras odiamos que escriban nuestra historias.
Porque los textos que ahora escribo respiran miedo, confusión, incertidumbre, impotencia...
PD: guardo el calendario y el vale de aquel 11 de marzo. Porque no hace tanto que querías viajar conmigo, y eso es lo que me atormenta por dentro, que hace tan poco planeáramos el futuro y ahora tu quieras romper ese futuro con una despedida de tu presente.
Todo fluye, al menos, eso desea mi corazón
Cada persona es un mundo.
El universo, cada pareja.
Me sentaba a comparar. No servía de nada.
Me sentaba a pensar, a contemplar, como el espectador de una obra de teatro.
Imaginaba que la pareja que estaba en aquel escenario no éramos tu y yo.
No servía de nada.
No se puede comparar. De hecho, debería estar prohibido.
Porque las personas cambian, porque cada pareja es un universo.
Porque los sentimientos son únicos, complejos, irracionales.
Porque los sentimientos no están diseñados para pensarlos.
Porque pertenecen al corazón y no a la mente.
Porque los sentimientos son para sentirlos, para vivirlos. Incluso para sufrirlos.
Jamás para pensarlos, jamás para observarlos.
Porque si quieres me dices adiós, pero después de sentir que ya no me quieres.
Porque si quieres me dices adiós, pero después de haber sentido que ya no había nada que sentir.
No se puede comparar.
Heráclito de Éfeso decía que no nos podemos bañar dos veces en el mismo río.
Es verdad. No podemos comparar porque ni tu ni yo somos los mismo de aquel 11 de febrero.
Porque ni tu ni yo somos aquella persona que en otro tiempo se enamoró de una tal Marta o Elena o, en mi caso, de un tal Joaquín.
Es absurdo.
Aquellas no fueron más que historias fallidas. No son más que humo que ahora ciega nuestro mirar.
Y lo peor es que mientras yo me levanto para entrar en el escenario y dejar de observar, tú te sientas a mirar. Ahora, ahora que tus ojos ven tras la pantalla de humo de un pretérito ilusorio.
Ahora, ahora que yo necesitaba acción, emoción. Ahora que yo pensaba que era el momento de reinventarnos, de revivir aquel febrero maravilloso.
Ahora, ahora que pensaba haber rescatado la poción que nos embriagó aquel mes de dulces besos.
Ahora, ahora que pensaba envenenarte con pociones y besos...vas tu y te quieres sentar a pensar.
Solo espero que la poción que estos días he fabricado con mi amor no se estropee. Solo espero que te levantes de tu silla, que dejes de pensar, de reflexionar para que quieras envenenarte con mis besos.
Protagonista, antagonista, actor. No me importa. El caso es que quiero que llegue el segundo acto de la obra. El caso es que yo sí veo un futuro bonito. El caso es que yo miro al futuro y no al pasado, porque aprendí con otras obras de teatro de mi pasado que cada persona es un mundo, que cada pareja un universo.
Que lo que fluye entre tu y yo, no es cosa tuya o mía. Es cosa de los dos. Entre los dos lo matamos o entre los dos renacemos.
Ya lo sabes, yo apuesto por el segundo acto.
viernes, 27 de abril de 2012
Las puestas de sol son demasiado breves
Magia en la yema de los dedos.
Magia en el tacto de la piel.
Un truco de magia era todo.
Estate atenta, que el sol desaparece muy rápido.
Un espejismo en el desierto.
Estate atenta, que el sol desaparece muy rápido.
Una ilusión óptica.
Estate atenta, que el sol desaparece muy rápido.
Porque me dijiste que el sol desaparecía muy rápido.
Porque me abrazaste para inmortalizar aquel momento.
Porque mis sentidos se abrieron a la luz rosada de la inmortalidad.
Por eso, ahora, mi piel implora a gritos magia por última vez.
Estate atenta, que el sol desaparece muy rápido.
Estate atenta, que el sol desaparece muy rápido.
La lluvia golpeaba los cristales
Banda sonora de día gris de lluvia como es hoy.
Banda sonora de consejos en boca de amigos.
Mente impaciente. Corazón ardiente.
Y hoy me tropiezo en mi Madrid con el mismo escaparate de muñecas de la última cita.
La última porque ayer no fue un día feliz precisamente.
Y hoy tropiezo en mi Madrid con aquel músico que compartía tu mismo nombre.
Y hoy tropiezo con tantos escenarios compartidos que le agradezco al cielo que llueva.
Que como llueve yo, señorita con carita de muñeca, vuelvo a mi vitrina de cristal para no acabar hecha cenizas.
Lo blanco da sentido al negro
Un viaje de fin de semana.
Una aventura, un plan, un momento juntos.
Qué importa, cualquier excusa es buena para intentar sorprenderte al fin.
El caso es querer que la excusa exista.
Vivir en positivo. Pensar que el futuro será bueno, que la oscuridad ya viene sola.
La camiseta, en blanca y en negra.
La vida, en positivo o en negativo.
La decisión, reside en tí.
Tú decides de que color se tiñen tus cielos.
Tú decides tus tiempos.
Tú decides si otro intento (qué mal suena) te hará reaccionar.
Tú decides.
Enamorada del signo +.
Submarina
Mar, inmenso, imponente, infinito.
Mi mirada no abarca tu horizonte.
Me pierdo. No hay rumbo, no hay nada.
No sé lo que hay.
Mar, que contienes vida, que renaces en cada momento.
Trágame un momento, en una de tus olas, de esas de un día de bravura y celos.
Sumérgeme en tu interior, tú, que albergas tanta vida. Tú, que albergas tanto misterio.
Hazme renacer. Lléname de vida. Devuélveme el sentimiento, aunque duela, no me importa.
Una vez que te ha llevado la corriente. Nada importa. Solo la vida.
Mi mirada no abarca tu horizonte.
Me pierdo. No hay rumbo, no hay nada.
No sé lo que hay.
Mar, que contienes vida, que renaces en cada momento.
Trágame un momento, en una de tus olas, de esas de un día de bravura y celos.
Sumérgeme en tu interior, tú, que albergas tanta vida. Tú, que albergas tanto misterio.
Hazme renacer. Lléname de vida. Devuélveme el sentimiento, aunque duela, no me importa.
Una vez que te ha llevado la corriente. Nada importa. Solo la vida.
El viaje equivocado.
La risa era la antesala de la lágrima
La palabra era el preludio de la acción.
Ha caído la tormenta. Rápida, extentoria, ensordecedora,
sobrecogedora.
Si, el corazón ahora en un puño.
El paisaje mojado, húmedo.
Se respira la lluvia, la humedad.
Mis ojos aún conservan el resplandor de aquel relámpago. De
tu relámpago, que aunque breve y transitorio, condensó la bravura de un
huracán.
Deslumbrada, deconcertada, derretida, pero sobre todo,
jodidamente deshidratada.
Tila con manzanilla para dormir.
Sin embargo, ahora mismo arrasaría con la barra de cualquier
bar.
El equinoccio que siempre me traiciona
Tila con manzanilla para conciliar el sueño.
Cada día una nueva lección.
Que no, que no, que no, que el equilibrio no existe.
Pobre tonta, te lo
creiste.
Y mañana amanecerá, y al día siguiente lo mismo.
Y tú, tú seguirás con
las manos atadas. Con la misma impotencia residual que ahora vuelve a poseerte.
Pero seguirás, seguirás,seguirás…
Agonía, ansiedad, apatía, asco, A A A A A, de amor? Joder qué
putada.
Ahora que me ha
entrado alergia en los ojos va y suena Febrero. Y, entonces, mi mirada empañada
se acaba de derretir.
Bueno, te mereces las gracias. Por tu sinceridad, por regalarme hipótesis de
vapor de agua y por devolverme al mar de donde los peces no deben salir.
Buenas noches.
Por primera vez en mi vida quiero viajar al futuro para que
la incertidumbre no me consuma .
miércoles, 25 de abril de 2012
De la muerte de la vena poética
Mis dedos ya no fluyen, mi sangre ya no drena, la vehemencia ya no corre por mis venas.
Me quemaba la yema de los dedos.
Era pasional, loco, arrollador.
Era más fuerte que Eros y Thanatos juntos.
Era irreal.
Era ficción.
He ahí el problema.
Las películas siempre tienen un final.
La utopía es transitoria, se cae por su propio peso.
Es como una bolita de cristal de esas que encierran un pueblecito nevado dentro.
La agitas y empieza a nevar.
Es increíble lo bien que el invierno se conserva en esa bolita de cristal.
Es increíble lo bien que la utopía luce en nuestra hipótesis cerebral.
Es tan fácil pensar en ojalá...
Pero la representación mental no es lo mismo que la puesta en escena.
No es lo mismo ser espectador que protagonista.
La abstracción se aniquila en la realidad.
Sin embargo, yo tengo un truco: fabricar más bolitas de cristal.
Nuevas utopías, películas, ficciones, anhelos que nievan en mi cabeza.
Y el calor me asfixia, pero gracias a mi invento se oxigenan mis ideas.
Me quemaba la yema de los dedos.
Era pasional, loco, arrollador.
Era más fuerte que Eros y Thanatos juntos.
Era irreal.
Era ficción.
He ahí el problema.
Las películas siempre tienen un final.
La utopía es transitoria, se cae por su propio peso.
Es como una bolita de cristal de esas que encierran un pueblecito nevado dentro.
La agitas y empieza a nevar.
Es increíble lo bien que el invierno se conserva en esa bolita de cristal.
Es increíble lo bien que la utopía luce en nuestra hipótesis cerebral.
Es tan fácil pensar en ojalá...
Pero la representación mental no es lo mismo que la puesta en escena.
No es lo mismo ser espectador que protagonista.
La abstracción se aniquila en la realidad.
Sin embargo, yo tengo un truco: fabricar más bolitas de cristal.
Nuevas utopías, películas, ficciones, anhelos que nievan en mi cabeza.
Y el calor me asfixia, pero gracias a mi invento se oxigenan mis ideas.
jueves, 5 de abril de 2012
El equilibrio siempre es efímero.
Comida. Dulce o salado, como tu prefieras.
Descanso. Una siesta más larga que la noche. La vigilia de la que tardo en despertar.
Amigos. Los cómplices de tus crímenes, del día en que mataste a la tristeza en cada una de sus risas, en cada una de sus sonrisas.
Trabajo.O más bien realización. Ese sentimiento de sentirte útil haciendo lo que haces, de encontrarte mullida y confortable diseñando un avión o dando clases o curando enfermedades.
Amor. La pieza que más me cuesta encajar. Es un sentimiento caprichoso, que llora en la falta de reciprocidad, que sangra en los celos y nos ahoga cuando es momento de acabar. Es encontrarse a uno mismo en la cara del otro, desnudar tu corazón y encontrar las oquedades del alma.
Y sopla el viento, y una de estas columnas en las que se sustenta nuestra felicidad, nuestra vida, se cae. Son columnas de papel cebolla, tan frágiles, sutiles, delicadas...
Y sopla el viento y me quedé sin amor, o sin descanso, o sin trabajo, pero hay que caminar a la pata coja aunque sea y tirar para alante. Si no todo se derrumbará.
Es como la arena, que desliza entre los dedos sin que podamos impedirlo. Como el aire que emana de nuestras bocas al hablar sin que podamos atraparlo.
Como la respiración, automática, involuntaria.
Pero el viento va a seguir soplando y habrá que levantar nuevas columnas de papel cebolla.
Frágiles, sutiles, automáticas, involuntarias.
Como la vida.
Frágiles, sutiles, automáticas, involuntarias.
Como la vida.
miércoles, 4 de abril de 2012
Como cada vez que comenzamos a querernos
Un clavo saca otro clavo.
Necesitaba oxidarse en mi interior. El anterior ya estaba roñoso, desgastado, podrido y necesitaba ser estirpado.
Lo conseguí.
Y el otro clavo ya empieza a oxidarse y eso me gusta. Se está adhiriendo a mi piel y eso me place.
Y siempre es la misma historia.
La incertidumbre alimenta un futuro de puestas de sol y dedos entrelazados que las contemplan.
Más que la incertidumbre es la imaginación, que a veces nos juega malas pasadas, que otras nos devuelve a la feliz ignorancia.
Pero la fórmula mágica de imaginación e incertidumbre se acaba. No podemos suministrar más gotas de estos elementos al caldero de emociones que es nuestro corazón. Ahora toca inventar nuevas pócimas.
La sal y el delirio puede que se mezclen bien.
¿Y si comenzamos por el final?
El mundo al revés.
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