sábado, 29 de junio de 2013

Corteza quemada y olvido

Desnuda como el tronco de los árboles.
Corteza quemada y olvido.
Estrías que hacen estragos en un tacto agrietado por el paso del tiempo.
La mácula de tantos momentos
dibuja su paso en el barniz del ocaso.
Corteza quemada y olvido.
Cenizas como base de plomo
calientan el barro en los pies.
Unos pies que dejan paso a la esbeltez de dos robustas columnas griegas.
Tan robustas, tan esbeltas que el paraíso en ellas habita.
Allí dónde se pierden los hombres. Bueno, un poquito más arriba.
Donde nace la música en candentes gemidos.
Donde la diosa Venus grabó su inicial.
El capitel, la manzana, el cenit y la destrucción.
Corteza quemada y olvido que siguen trepando las grietas,
que siguen haciendo de barro los pies,
que siguen haciendo del monte un paraíso.
Polvo mordido.
Corteza quemada y olvido.