viernes, 30 de diciembre de 2011

Navidad, Navidad, dulce falsedad =)

24 de diciembre. Trufas de chocolate y un salmón en la nevera. Nada que hacer. En realidad miles de cosas pero lo único que le gustaba de la Navidad era que estaba de vacaciones.



Villancicos, árboles de Navidad, regalos, decorar el Belén junto a su abuela. Todo eso había quedado atrás. Ya no se entristecía al pensar que no tendría Navidades como las de otros niños. Cenas de risas, canciones y brindis por la alegría. Ya no era una niña. Era la promesa de una mujer. En aquel de diciembre de 2011 ya no lloraba por no tener las Navidades que aparecían en las películas. Se dio cuenta de que las Navidades no tenían porque ser un sinónimo de felicidad. Se dio cuenta de que podía tener otro montón de cenas felices. Con cualquier pizza una noche con amigos. Cualquier momento de chicas con su madre. Cualquier escapada cultural con su padre.



¿Por qué el día de Navidad y no otro día cualquiera? ¿Por qué decir Feliz Navidad y no feliz 23 de diciembre? Era como las religiones, como el fútbol, las navidades no eran otra cosa más. Otro invento del hombre, otra excusa para poder tener un día feliz. ¿Por qué necesitamos tantas excusas para unirnos a celebrar algo con nuestros seres queridos? ¿Por qué necesitamos inventarnos algo para volvernos más simpáticos y sociables un día al año? Sin embargo, después de todo, lo necesitamos.



En verdad, la Navidad es una fiesta cristiana. Se celebra el nacimiento de Cristo. Es curioso la gran cantidad de gente atea que se agrupa en los mercados cuando el solomillo, el marisco y la merluza están al doble de precio para celebrar una fiesta cristina. Paradojas de la vida.

domingo, 18 de diciembre de 2011

El guardián entre el centeno

Decía Platón: "lo poco que sé, se lo debo a mi ignorancia"

Anoché al acabar el libro de "el guardían entre el centeno" y subrayé todo un párrafo porque estaba lleno de verdades.

"Una vez que dejes atrás todos los señores Vinson, comenzarás a acercarte, si eso es lo que quieres, y lo que ansías, y lo que esperas, a un tipo de conocimiento muy querido por tu corazón. Entre otras cosas, verás que no eres el primero a quien la conducta humana ha confundido, asustado, y hasta asqueado. Te alegrará y te estimulará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú ahora. Felizmente, algunos de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si tienes algo que ofrecer. Se trata de un hermoso acuerdo de reciprocidad. No se trata de educación. Es historia, Es poesía. [...] Con esto no quiero decir-dijo- que sólo los hombres cultos, los estudiosos, puedan hacer una aportación valiosa al mundo. No es así. Lo que sí afirmo es que si esos hombres cultos, esos estudiosos, son además brillantes y creativos, lo que desgraciadamente se da en muy pocos casos, dejan tras de sí un testimonio mucho más valioso que los que son solamente brillantes y creativos. Tienden a expresarse con mayor claridad y , generalemente, a llevar con pasión su pensamiento hasta las últimas consecuencias. Y, lo que es más importante, nueve de cada diez veces son más humildes que el hombre no cultivado.