domingo, 13 de octubre de 2013

Mañana nos despertará la lluvia

Y aquí estoy otra vez, vulnerable.
Desnuda y mojada con la soledad de traje.
Y aquí estoy otra vez, olvidando sensaciones.
Apagando los sentidos.
Arropando los vacíos despertares.
Desnuda y mojada y vulnerable.
Calada de oquedades sin dueño.
Cargada de balas sin mensaje.
Y aquí estoy otra vez, palideciendo.
Con la ausencia del calor de un sol de otoño.
Bajo el manto de las nubes que marchita mi color.
Con la piel de la realeza en un corazón de campesina
y la piel hecha jirones profanando la estación.

No lamento tu pérdida. Lamento que yo me haya perdido otra vez.

viernes, 11 de octubre de 2013

Homenajeando a Neruda

Voy a hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.
Pero en invierno, cuando los susurros se vuelven tibios y las palabras se crecen,
cuando los crímenes son perfectos y los cristales protegen.
Pero de noche, cuando la pasión aflora y la ropa de cama nos sobra,
cuando la luna se enciende y el temor desaparece.
Pero a media luz. Siempre a media luz.
Con las farolas de testigo y las sombras en la espera.
Con los instintos encarnecidos y las bombillas fundidas.
Con los dedos encendidos dibujando enredaderas.
Voy a hacer contigo los que el invierno hace con los cerezos, deshojarlos.

Tres sillas rojas y una cuarta en discordancia

Dilatamos demasiado lo que no eran más que dos besos y un polvo casi ceniza abocado a la caducidad del hastío en el estío.

martes, 1 de octubre de 2013

Otoño voraz de noches feroces

Aullido.
La noche cae mullida en un trémulo suspiro.
Aullido.
Los silencios son ocasos de tus ardientes palabras.
Aullido.
El amor sabe en la boca de tus sinceros latidos.
Aullido.
Ella bate sus pestañas en un grácil estallido.
Aullido.
La cama se vuelve tibia entre salvajes gemidos.
Aullido.
La mujer apaga sus sed con el tacto del rocío.
Aullido.
Y el lobo apaga su garganta en un plácido suspiro.
Aullido.
La estación va despertando en la tregua del hastío.