Es la esencia que tú fabricas con las fragancias que yo conservo. Es la habilidad que tienes para despertar en mí las ganas de vivir más intensas que jamás había sentido.
No eres tú, es lo que tú haces de mí.
Es es afán por querer comerme el mundo que cuando estaba contigo sentía, esa risa contagiosa que me poseía cuando estaba contigo. Esa seguridad que me invadía al saber que al fin alguien podía quererme sin contratos. Esa capacidad para entregarte a una persona desconocida y sentirte feliz con ello. Era la plenitud, la inmensidad del mar, las ganas de volar, de flotar, de amar...es el soplo de vida que me insuflabas con cada beso, con tu presencia, con mi sentimiento.
Porque si en mi interior puedes encontrar de todo, como en cualquier otro ser humano, gracias a ti mi cuerpo ya solo emanaba un olor al mejor perfume que jamás yo había respirado.
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