jueves, 10 de mayo de 2012

El encuentro

Ella adoraba escribir. Se sentía liberada, se sentía realizada. Era sueño hecho placer. Era un mundo paralelo de abstracción y estación. Era aire que fluía sin parar. Era el calor de la pasión.

Y le escribió una carta para dejar escapar el último aliento. Para devolverle el favor que él le hizo aquel 14 de febrero al gritar a su balcón.
Había cosas, muchas cosas que no entendía. Y ella sabía que hay cosas que escapan a la razón, pero también conocía el poder de la palabra y el beso, y sabía que a veces el cuerpo y la voz no hablan al unísono.
Así que le escribió una carta cuyo destinatario era la felicidad.

Y fueron felices. Y colorearon más calendarios con recuerdos, palabras y sentimientos.

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