Mojada, desnuda corriendo.
Al amparo de un rayo azul.
Letal, fatal, eléctrico.
Todo se tiñe de polvo
y la ceniza de tus antiguas colillas
sigue consumiendo el oxígeno de mi cama.
sigue compartiendo las horas bajas,
el aire que respiro y las emociones trepando estas cuatro paredes
que tiemblan de miedo, y de frío y de silencio
pues son el escondite en la tormenta.
Pero el rayo ya esperaba en la escalera.
Iba mojada y ligera de ropa en el mes de febrero
fingiendo huir en busca de una guarida
en una piel imantada por el cielo.
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