Mar, inmenso, imponente, infinito.
Mi mirada no abarca tu horizonte.
Me pierdo. No hay rumbo, no hay nada.
No sé lo que hay.
Mar, que contienes vida, que renaces en cada momento.
Trágame un momento, en una de tus olas, de esas de un día de bravura y celos.
Sumérgeme en tu interior, tú, que albergas tanta vida. Tú, que albergas tanto misterio.
Hazme renacer. Lléname de vida. Devuélveme el sentimiento, aunque duela, no me importa.
Una vez que te ha llevado la corriente. Nada importa. Solo la vida.
viernes, 27 de abril de 2012
El viaje equivocado.
La risa era la antesala de la lágrima
La palabra era el preludio de la acción.
Ha caído la tormenta. Rápida, extentoria, ensordecedora,
sobrecogedora.
Si, el corazón ahora en un puño.
El paisaje mojado, húmedo.
Se respira la lluvia, la humedad.
Mis ojos aún conservan el resplandor de aquel relámpago. De
tu relámpago, que aunque breve y transitorio, condensó la bravura de un
huracán.
Deslumbrada, deconcertada, derretida, pero sobre todo,
jodidamente deshidratada.
Tila con manzanilla para dormir.
Sin embargo, ahora mismo arrasaría con la barra de cualquier
bar.
El equinoccio que siempre me traiciona
Tila con manzanilla para conciliar el sueño.
Cada día una nueva lección.
Que no, que no, que no, que el equilibrio no existe.
Pobre tonta, te lo
creiste.
Y mañana amanecerá, y al día siguiente lo mismo.
Y tú, tú seguirás con
las manos atadas. Con la misma impotencia residual que ahora vuelve a poseerte.
Pero seguirás, seguirás,seguirás…
Agonía, ansiedad, apatía, asco, A A A A A, de amor? Joder qué
putada.
Ahora que me ha
entrado alergia en los ojos va y suena Febrero. Y, entonces, mi mirada empañada
se acaba de derretir.
Bueno, te mereces las gracias. Por tu sinceridad, por regalarme hipótesis de
vapor de agua y por devolverme al mar de donde los peces no deben salir.
Buenas noches.
Por primera vez en mi vida quiero viajar al futuro para que
la incertidumbre no me consuma .
miércoles, 25 de abril de 2012
De la muerte de la vena poética
Mis dedos ya no fluyen, mi sangre ya no drena, la vehemencia ya no corre por mis venas.
Me quemaba la yema de los dedos.
Era pasional, loco, arrollador.
Era más fuerte que Eros y Thanatos juntos.
Era irreal.
Era ficción.
He ahí el problema.
Las películas siempre tienen un final.
La utopía es transitoria, se cae por su propio peso.
Es como una bolita de cristal de esas que encierran un pueblecito nevado dentro.
La agitas y empieza a nevar.
Es increíble lo bien que el invierno se conserva en esa bolita de cristal.
Es increíble lo bien que la utopía luce en nuestra hipótesis cerebral.
Es tan fácil pensar en ojalá...
Pero la representación mental no es lo mismo que la puesta en escena.
No es lo mismo ser espectador que protagonista.
La abstracción se aniquila en la realidad.
Sin embargo, yo tengo un truco: fabricar más bolitas de cristal.
Nuevas utopías, películas, ficciones, anhelos que nievan en mi cabeza.
Y el calor me asfixia, pero gracias a mi invento se oxigenan mis ideas.
Me quemaba la yema de los dedos.
Era pasional, loco, arrollador.
Era más fuerte que Eros y Thanatos juntos.
Era irreal.
Era ficción.
He ahí el problema.
Las películas siempre tienen un final.
La utopía es transitoria, se cae por su propio peso.
Es como una bolita de cristal de esas que encierran un pueblecito nevado dentro.
La agitas y empieza a nevar.
Es increíble lo bien que el invierno se conserva en esa bolita de cristal.
Es increíble lo bien que la utopía luce en nuestra hipótesis cerebral.
Es tan fácil pensar en ojalá...
Pero la representación mental no es lo mismo que la puesta en escena.
No es lo mismo ser espectador que protagonista.
La abstracción se aniquila en la realidad.
Sin embargo, yo tengo un truco: fabricar más bolitas de cristal.
Nuevas utopías, películas, ficciones, anhelos que nievan en mi cabeza.
Y el calor me asfixia, pero gracias a mi invento se oxigenan mis ideas.
jueves, 5 de abril de 2012
El equilibrio siempre es efímero.
Comida. Dulce o salado, como tu prefieras.
Descanso. Una siesta más larga que la noche. La vigilia de la que tardo en despertar.
Amigos. Los cómplices de tus crímenes, del día en que mataste a la tristeza en cada una de sus risas, en cada una de sus sonrisas.
Trabajo.O más bien realización. Ese sentimiento de sentirte útil haciendo lo que haces, de encontrarte mullida y confortable diseñando un avión o dando clases o curando enfermedades.
Amor. La pieza que más me cuesta encajar. Es un sentimiento caprichoso, que llora en la falta de reciprocidad, que sangra en los celos y nos ahoga cuando es momento de acabar. Es encontrarse a uno mismo en la cara del otro, desnudar tu corazón y encontrar las oquedades del alma.
Y sopla el viento, y una de estas columnas en las que se sustenta nuestra felicidad, nuestra vida, se cae. Son columnas de papel cebolla, tan frágiles, sutiles, delicadas...
Y sopla el viento y me quedé sin amor, o sin descanso, o sin trabajo, pero hay que caminar a la pata coja aunque sea y tirar para alante. Si no todo se derrumbará.
Es como la arena, que desliza entre los dedos sin que podamos impedirlo. Como el aire que emana de nuestras bocas al hablar sin que podamos atraparlo.
Como la respiración, automática, involuntaria.
Pero el viento va a seguir soplando y habrá que levantar nuevas columnas de papel cebolla.
Frágiles, sutiles, automáticas, involuntarias.
Como la vida.
Frágiles, sutiles, automáticas, involuntarias.
Como la vida.
miércoles, 4 de abril de 2012
Como cada vez que comenzamos a querernos
Un clavo saca otro clavo.
Necesitaba oxidarse en mi interior. El anterior ya estaba roñoso, desgastado, podrido y necesitaba ser estirpado.
Lo conseguí.
Y el otro clavo ya empieza a oxidarse y eso me gusta. Se está adhiriendo a mi piel y eso me place.
Y siempre es la misma historia.
La incertidumbre alimenta un futuro de puestas de sol y dedos entrelazados que las contemplan.
Más que la incertidumbre es la imaginación, que a veces nos juega malas pasadas, que otras nos devuelve a la feliz ignorancia.
Pero la fórmula mágica de imaginación e incertidumbre se acaba. No podemos suministrar más gotas de estos elementos al caldero de emociones que es nuestro corazón. Ahora toca inventar nuevas pócimas.
La sal y el delirio puede que se mezclen bien.
¿Y si comenzamos por el final?
El mundo al revés.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)