Tierna, frágil, etérea,
mecía su desnudez entre las sábanas de aquella cama dormida.
Era hermosa, distinta, cálida.
Su frescura se anunciaba en la textura de su pelo
y la blancura de su cuello despertaba en la madrugada.
Era especial.
Era poesía.
La poesía se vuelve íntima, personal. La poesía que se disfruta es la que se regala. Es la que regala sentimientos a la espera de despertarlos en otro cuerpo.
La poesía es íntima, ha de leerse en la intimidad. Para emocionarse con cada palabra. Para descubrir cada detalle. Para encerrar cada imagen.
La poesía está escrita para conocerla. La poesías sin vida no existen. La poesía es poesía porque recoge retazos de sentimientos del ser humano, de pasiones, de experiencias. Los ojos que no hayan recorrido su mirada por cada letra harán de polvo la poesía.
La poesía es vida.
En cada parpadeo, en cada gota de lluvia que resbalaba por su piel, en cada palabra que brotaba de su boca, mostraba la transparencia de su ser.
Era paciente, reposada. Dulce y húmeda también.
Era de miel.
Tienes un estilo muy puro, sencillo y a la vez elaborado al escribir.
ResponderEliminar"Era de miel". Me encanta ese final.
Saludos.