lunes, 12 de agosto de 2013

Un té sabor a tiempo

Se fue y dejó su taza de té sin terminar. El se bebió sorbo a sorbo la vida, la noche, el frío y el tiempo en los rincones que había habitado su boca.

El aroma a hierbabuena mojaba su paladar como antes sus labios se habían mojado. Intentaba recordar en esa taza, en esos sorbos, todos lo momentos que habían pasado juntos.

Supongo que prefería quedarse con eso. Con los momentos, con su sabor y con el último rastro de su boca. Aunque fueran en una taza de té y no en sus labios.

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