Decía Platón: "lo poco que sé, se lo debo a mi ignorancia"
Anoché al acabar el libro de "el guardían entre el centeno" y subrayé todo un párrafo porque estaba lleno de verdades.
"Una vez que dejes atrás todos los señores Vinson, comenzarás a acercarte, si eso es lo que quieres, y lo que ansías, y lo que esperas, a un tipo de conocimiento muy querido por tu corazón. Entre otras cosas, verás que no eres el primero a quien la conducta humana ha confundido, asustado, y hasta asqueado. Te alegrará y te estimulará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú ahora. Felizmente, algunos de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si tienes algo que ofrecer. Se trata de un hermoso acuerdo de reciprocidad. No se trata de educación. Es historia, Es poesía. [...] Con esto no quiero decir-dijo- que sólo los hombres cultos, los estudiosos, puedan hacer una aportación valiosa al mundo. No es así. Lo que sí afirmo es que si esos hombres cultos, esos estudiosos, son además brillantes y creativos, lo que desgraciadamente se da en muy pocos casos, dejan tras de sí un testimonio mucho más valioso que los que son solamente brillantes y creativos. Tienden a expresarse con mayor claridad y , generalemente, a llevar con pasión su pensamiento hasta las últimas consecuencias. Y, lo que es más importante, nueve de cada diez veces son más humildes que el hombre no cultivado.
Como sabiamente ilustra una de las frases del texto, ''son muchos los hombres que han dejado constancia de su sufrimiento''; de todos ellos podemos aprender si lo deseamos.
ResponderEliminarPor ello, en tiempos de crisis, penurias y calamidades como en los que nos encontramos; situaciones que nos condicionan y nos conducen inexorablemente hacia los albores de la tempestad, os insto a no desistir, pues incluso de los peores momentos se pueden extraer sabias lecciones.
No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.